Miguel Sierra
Siempre he puesto mi vida en una balanza donde en un costado está mi verdadero ser, el joven artista que en realidad soy, un creador de arte y curioso por las sutilezas de la vida. El otro costado de la balanza siempre he intentado llenarlo de excusas, por miedo a ser artista, crecí pensando que vivir del arte en la actualidad era un mito o un sueño ingenuo, así fue que reprimí por muchos años mis deseos de dibujar lo que quería y como alternativa estudié Dibujo Técnico durante varios años gracias a una alternativa de especialización ofrecida por la secundaria a la que asistí, llenado el vacío artístico con música, me enamoré del canto y fue así que equilibré la balanza durante un tiempo, participando en ensambles vocales durante casi toda mi estancia en la Universidad.

Estudié Diseño Industrial en la Universidad Nacional de Colombia donde tuve muchos conflictos internos sobre lo que quería hacer con mi futuro, elegí esta carrera porque era lo más próximo a mis intereses y era una manera “segura” de conseguir un trabajo que me permitiera usar el dibujo como herramienta, pero al explorar el entorno laboral de mi país me di cuenta que la realidad era un poco diferente a lo que esperaba; durante dos años me conformé con un empleo que en realidad no explotaba mi parte artística, y ahora, lejos de tener tiempo suficiente para involucrarme con la música nuevamente, fue que me di cuenta que tenia que hacer cambios en mi vida, y de esta manera empecé a estudiar Digital Painting en las noches después del trabajo, empecé a usar volúmenes 3D en mis pinturas,lo que me llevó a  interesarme en técnicas de Matte Painting, me inscribi en una academia online llamada CGPreceptor, donde recibí una formación formidable, empecé a rodearme de artistas digitales, lo que me abrió los ojos, había vivido en una mentira toda mi vida, finalmente encontré a lo que quería dedicarme.

Nada me daba más equilibrio ahora que la creación de imágenes digitales, y esa pasión se vio premiada con varios reconocimientos, gané una tableta Wacom en un concurso de ilustración, con el arte realizado con ayuda de esa tableta, gané concursos que  ofrecían clases a los primeros puestos, con ese conocimiento realicé mas piezas de ilustración, con lo que creé mi primer portafolio, el cual envié a una escuela de Concept Art en California llamada Brainstorm School donde recibí una beca para una clase de verano en Entertainment Design, tal parece que las cosas empezaron a fluir bien para mi al dejar de preocuparme por poner excusas en frente de mi pasión, y pese a que aún me falta mucho por aprender, cada día me involucro más en el maravilloso mundo del arte, lo que llena mi alma y a lo que dedicaré mi vida.